¡REGRESÓ LA FIESTA!

 Por: Fabián Guerrero-Rivero

Casi un lustro tuvimos que esperar los samarios para volver a vibrar con las emociones del fútbol profesional colombiano en nuestra tierra. Luego de que la administración distrital tomara la decisión de cerrar el vetusto estadio Eduardo Santos, el Unión Magdalena debió emigrar a diferentes partes de nuestra costa caribe, donde jugó 91 partidos, según datos publicados por el portal Código Fútbol, y en donde la afición muy poco podía acompañarlo, dado, en algunos casos, los largos trayectos que había que hacer.

El 25 de febrero de 2018 se convierte en una fecha histórica para el Unión Magdalena, porque ese día, por fin regresa a su tierra natal. En un ambiente colorido, la emoción se podía palpar desde muy tempranas horas del domingo, todos ansiosos porque el árbitro Cristian Villarraga diera el pitazo inicial, para así, terminar de una vez por todas con las ganas de poder ver en casa a nuestro amado equipo.

Las cosas no iniciaron muy bien, puesto que el jugador del Atlético de Cali, Camilo Del Castillo, en apenas 13 minutos, aprovechó un error en defensa del conjunto bananero para marcar el primer gol en la historia del Estadio Sierra Nevada, construido para los Juegos Bolivarianos que se dieron cita en el mes de noviembre, entrando de esta manera en las páginas doradas del fútbol de la ciudad de Santa Marta.

Algo no cuadraba en el guion estipulado por los dioses del fútbol para el reencuentro del Ciclón Bananero con su afición. Algunos hinchas ni siquiera habían ingresado al estadio y ya el Unión perdía, lo que hacía temer lo peor en las huestes locales. La fiesta la había organizado el Ciclón, pero eran los visitantes quienes la gozaban. Los muchachos dirigidos por el talentoso Giovanny Hernández no vinieron a especular. Ejercieron una presión alta que provocó el nerviosismo de la defensa unionista y ya el marcador lo reflejaba.

A partir de allí, el Unión Magdalena intentó llegar al arco rival, pero no era preciso en los pases y tampoco aparecía la magia del gran David. El del barrio San Martín no aparecía y sin su fútbol, los delanteros bananeros poco podían hacer ante la férrea defensa de los de Cali. Aun así, la fiesta se vivía en las gradas. El gran Balín puso a sonar su sirena, aquella que nos hizo emocionar cada domingo en el Eduardo Santos y que fue compañera cómplice en las victorias y derrotas, pero esta vez, en una nueva casa. El Sierra Nevada.

Finalizando el primer tiempo, Daiver Zlatan Vega recibe un pase de tiro de esquina, que pifia un defensa visitante, y solo bastó tocarla para que el balón ingresara al arco defendido por Johan Wallens. La locura se apoderó de las graderías. Era el primer gol del Unión Magdalena en su nueva fortaleza y era un samario el protagonista del inicio de una nueva historia.

Para el segundo tiempo, el técnico Harold Rivera decide ser más agresivo y manda al terreno a Cristian Subero en lugar de Johan Valencia. Al minuto, una falta grave del jugador del Atlético, Kevin Velasco, provocó su expulsión del compromiso. Se pensaba que era una situación ideal para imponer las condiciones por parte del Unión, pero no fue así. Atlético se defendía muy bien y el ciclón no era muy claro. Con el ingreso de Aníbal Mosquera se mejoró la salida por el lateral derecho, intentando generar peligro en el arco rival, pero las intenciones de hacer daño morían en las manos de Wallens.

Los últimos minutos fueron de mucho vértigo en el área del Atlético. El Unión lo intentaba por las bandas, pero no concretaba las opciones, hasta que una jugada por derecha el balón es centrado y la defensa no pudo rechazar bien, situación que fue aprovechada por Cristian Subero, quien al ir por el balón, fue derribado. Minuto 90 y el árbitro pita pena máxima. El balón es tomado por el capitán David Ferreira, quien demuestra su liderazgo, dadas las condiciones del juego. A muchas personas se nos vino a la mente el partido final del Real Cartagena frente a Llaneros en la temporada pasada, cuando Ferreira perdió un penal que a la postre lo privó de llegar a la final. Pero esto era otra historia y el gran David era consciente de ello, por lo que hizo un cobro magistral al palo derecho del arquero que infló la red para concretar la primera victoria del Unión en la presente temporada.

Todos saltaban de felicidad, vibraban de emoción al ver a su equipo ganar después de tanta angustia durante los 90 minutos, pero que al final, se pudo celebrar. Hay muchas cosas por mejorar, pero en definitiva, lo importante era obtener los tres puntos, que permitieran marcar el camino en la historia de la nueva casa del Unión Magdalena.

Todo al final fue una fiesta. Regresó la fiesta del fútbol profesional colombiano a Santa Marta y los hinchas bananeros estamos de plácemes porque la espera terminó. Ahora solo resta que el equipo esté a la altura y responda con triunfos a toda esa ilusión, para ver, si de una vez por todas, salimos de este infierno de la segunda división.

Adenda. A propósito, ¿Quién habrá sido quien echó el primer madrazo en la historia del estadio Sierra Nevada?

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