HASTA CUANDO CICLÓN 

Unión Magdalena, el equipo de mi tierra, debutó hoy ante el novato Orsomarso en Palmira en la continuación del Torneo Aguila 2016.

Las dos escuadras vienen mal. La esperanza del hincha Bananero estaba en que se pudiera sumar de a 3, debido a la mala posición en la que se encuentra el equipo samario (Se ubica 13vo). Pero no fue así.
El Ciclón cayó derrotado 2-1. Los goles locales fueron anotados por Ederson Moreno a los 22′ y Déicer Medina a los 28′ en un embolate en el área visitante. El Unión logró descontar mediante un penal (Para la prensa vallecaucana, muy dudoso) por intermedio de José Múñoz a los 32′. Pero no nos alcanzó y no se sumó.
Sacando la calentura de la derrota y escribiendo de la manera más objetiva, la situación del equipo es preocupante. Solo sumó un “refuerzo” para este segundo semestre, que fue el experimentado Aníbal Mosquera, quien ya había estado en el equipo unos años atrás, con un rendimiento…al comienzo interesante, pero poco a poco fue decayendo. Como le ocurre a la mayoría de los jugadores que vienen a “reforzar” a la escuadra Azulgrana. O sino que lo diga Óscar Villarreal.
Actualmente estamos fuera de los 8, como desde que empezó esta temporada 2016. Y es realmente lamentable que un histórico del futbol colombiano no logre estar entre los mejores de la 2da División. Ya es vergonzoso estar 10 años en la B perdiendo tres finales. Pero, vamos, muchachos, ¿Ni siquiera estar entre los equipos que acceden a los Cuadrangulares Finales?
No sé qué pasa por la cabeza del máximo accionista del equipo, ni por la de los demás directivos, pero para ascender primero hay que querer lograrlo. Y, pareciera, que al club no le interesa ese objetivo. No hay plata, por ende, no se trajeron refuerzos de categoría. Dicen ellos. Sería bueno saber qué pasó y en qué se invirtió el dinero de las transferencias  de Jhonier Vivero (Hoy en Once Caldas) y de Oliver Fula (Hoy en La Equidad).  Fijo no fue mucho dinero, pero para la situación del equipo, cualquier cosa es cariño.
Pero no todo es desgracia para las toldas Bananeras. Aparentemente. Vuelve a jugar en Ciénaga para este semestre, municipio que se convirtió ahora en nuestro nuevo fortín. Queda en nuestro departamento, más cerca para irlos a ver. Nos sentimos como en casa ahí, es más nuestro, más autóctono. Pero no es garantía de nada. El equipo debe mejorar en su juego. Deben inculcarle, como al niño desobediente que no quiere aprender la lección, al jugador que viene de afuera a qué equipo está defendiendo. Deben recordarles a los canteranos, como si fuera clase de Historia Patria,  la rica trayectoria de nuestro club, a ver si, con más ganas que talento, volvemos a meternos a los 8, a ver si se nos da el milagrito, de pelear el ascenso. 
Pero los milagros vienen cuando se tiene esfuerzo y confianza. Y, vuelvo y repito, parece ser por lo que muestran los jugadores, que los únicos que tienen confianza somos nosotros: la hinchada. Y nosotros, lastimosamente, no podemos jugar. Porque si pudiésemos jugar, créanlas, que ya hubiésemos ascendido al equipo hace rato. 
Este domingo 10 de julio el Unión Magdalena juega ante Leones en Ciénaga por la Fecha 18. A ver si los que tenemos confianza le irradiamos algo a los que parece que no tuvieran. A ver si la presión y el apoyo de los hinchas convierten la esperanza en un triunfo que nos meta en la pelea. ¡Qué vaina, Ciclón! ¿Hasta cuándo todo esto?

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