¿Se vale soñar?

Con el Unión Magdalena no se sabe nada. Como diría el periodista argentino Juan Pablo Varsky: “Es una moneda al aire”. Un día nos mata la ilusión. Nos llena con ese resentimiento de no querer saber más nada del equipo hasta enero del otro año, pero al otro día nos vuelve a despertar esa esperanza de querer verlo en Primera División: categoría a la cual pertenece. Allí nació y allí debe morir (no morirá).

Hoy el Ciclón Bananero (¿O Cienaguero?) derrotó contundentemente 3-0 a Leones en un partido que en el comienzo se veía truncado, embolatado y hasta por momentos perdido. Pero hoy la suerte, esa que a veces es maldita por jugar en contra nuestra,  hoy fue bendita: jugó a nuestro favor, luego de que los visitantes estrellaran un remate en el travesaño, haciéndonos creer que la eliminación sería oficial, el equipo de la nada, de esa individualidad que casi nunca nos funciona, logró abrir el marcador con “pepazo” de Viveros.

El segundo tiempo, con el partido abierto, el Azulgrana logró manejar los tiempos  y  aprovechar  los  contragolpes  para  liquidar  el  cotejo con  goles  de Peralta y Zapata  para un 3-0 final que volvió a despertar la ilusión de que sí se puede llegar a la final de la B, y por ende, el Ascenso. Eso sí, siempre y cuando se den ciertos resultados.

Primero, que Deportivo Pereira y Fortaleza empaten esta noche, 22 de noviembre, o que ganen los Matecañas. Pero prohibido que el equipo capitalino gane. Si gana, se acaba esto. Nos eliminan de inmediato.

Si se nos llega a dar el resultado, este miércoles 25 de noviembre desde el estadio de Ciénaga, más conocido como “El infierno de Estambul”, el Unión debe ganar sí o sí para luego coger la calculadora y esperar que Pereira ahora no le gane a Leones y que todo se resuelva en la última fecha en el Hernán Ramírez Villegas

Pero el samario hincha del Unión ya sabe lo que es sufrir. Ya lo dijo el Padre Linero alguna vez: “Tenemos un Post Doctorado en sufrimiento”. Con el equipo de la Tierra del Olvido siempre ha sido así: todo es a las malas, a último minuto y con el corazón a mil latidos por segundo. No existe mañana para el Ciclón. Sólo nos queda seguir soñando en que sí se puede, en que este año sí es el año. El escéptico o el decepcionado hincha dirá que ya pa’ qué, que ya estamos eliminados. Pero yo sigo esperanzado en que se vale soñar.

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Un comentario Agrega el tuyo

  1. Ronald Riatiga dice:

    Excelente artículo, después que sigamos con vida seguimos teniendo esperanza, y a a los negativos sólo les diré #yocreo.

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